01 Una sola bolsa de datos para todas tus instalaciones
Si tienes varias sedes, naves o emplazamientos, el volumen mensual de todos los contratos se junta en una bolsa común. El mes que una instalación consume poco, su margen lo aprovecha otra, en lugar de pagar consumo adicional en una mientras te sobran gigas en la de al lado.
02 Pausa el contrato cuando la instalación para
Obra terminada, campaña acabada o temporada cerrada: el contrato se para y se reactiva cuando vuelves. La parada se ejecuta automáticamente y se refleja como descuento en la factura siguiente.
03 Entérate antes de que llegue la factura
Avisos por email cuando el consumo alcanza los porcentajes que tú elijas, y a los destinatarios que tú decidas, no solo al titular del contrato. Puedes poner umbrales por encima del 100 % para que te avise cuando ya estés en consumo adicional.
04 Reparte el tráfico entre los enlaces que ya tienes
El router agrupa los equipos por zonas —producción, oficina, invitados— y decide qué sale por dónde. Puedes repartir la carga entre el satélite y el 4G en vez de tener uno parado, y si un enlace cae el tráfico pasa al siguiente sin que nadie toque nada. Todo se configura en remoto, sin desplazar a nadie.
05 En qué se va el dato, equipo por equipo
Hoy sabes lo que ha gastado la instalación entera. Esto lo desglosa por equipo, por zona y por tipo de uso, así que «¿quién se ha comido los 200 GB?» deja de ser una discusión y pasa a ser un informe. También enseña qué consume sin que nadie lo esté usando: actualizaciones, copias automáticas y vídeo en alta resolución.
06 Velocidad por zona, y producción siempre con línea
Se asigna velocidad por usuario o por zona, y el enlace se reparte de forma equitativa cuando hay varios conectados a la vez. La consecuencia práctica es que el ERP, la telemetría y las cámaras no se quedan sin línea porque alguien esté viendo vídeo. Y se puede limitar el wifi de visitas a determinadas franjas.
07 Los cambios se hacen en remoto, sin mandar a nadie
Ajustar el reparto de la red, abrir o cerrar el acceso de un equipo, cambiar una regla de filtrado o revisar por qué algo va lento se hace desde el panel, sin que nadie coja el coche. En instalaciones a una o dos horas de la oficina, eso es la diferencia entre resolver algo en diez minutos y perder una mañana entera.
08 Ciberseguridad en la instalación, no solo una contraseña de wifi
Cada emplazamiento lleva su propio cortafuegos y su túnel VPN privado hasta nuestros sistemas: la gestión no viaja por internet abierto. Y la red se separa en zonas —producción, oficina, invitados— con reglas propias para cada una, de forma que lo que pase en el wifi de visitas no puede llegar a los equipos que sostienen la actividad. Un portátil infectado en la oficina se queda en la oficina.
09 Qué se puede abrir en cada zona, y a qué horas
El mismo cortafuegos decide qué se abre y qué no: se bloquean categorías enteras —adultos, apuestas, redes sociales, descargas— o al revés, se deja abierto solo lo imprescindible y nada más. Se fija también qué equipos tienen salida y en qué franjas. Como las reglas van por zona, puedes ser estricto con el wifi de visitas sin serlo con el de oficina. Y no se salta cambiando el DNS del móvil: la resolución de nombres se fuerza contra la nuestra.