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Conectividad en una planta de reciclaje: báscula, cámaras y trazabilidad de residuos

Internet por satélite en plantas de reciclaje: báscula, trazabilidad de residuos y cámaras donde no llega la fibra.

Garra hidráulica sobre chatarra en una planta de reciclaje

Una planta de reciclaje o un centro autorizado de tratamiento de vehículos tiene tres negocios colgando de la misma línea, y suele ser la que había cuando el suelo industrial era un campo. La báscula valida cada entrada contra el sistema de gestión. La trazabilidad de residuos se comunica por vía electrónica, con plazos, y no admite «lo paso mañana». Y en un recinto lleno de cobre, catalizadores y baterías, las cámaras no son un lujo: son lo que decide si el seguro paga.

Esto es lo que hay que dimensionar, en qué orden, y cuándo el satélite no es lo que necesitas.

Tres negocios, una línea

UsoDatosLo que no puede fallar
Báscula y sistema de gestiónMuy pocos, en ráfagasQue cada entrada cierre en el momento
Documentación de traslados y archivo cronológicoPocosQue se comunique en plazo, no en lote
Cámaras y control perimetralMuchos, de subida, 24 horasQue grabe fuera del recinto
Venta online de recambios (desguaces)Medios, de subidaFotos, marketplace y mensajería sin cortes
Oficina, correo y videollamadaMediosQue no se caiga con un pico de las cámaras

Lo que no puede fallar mueve poquísimos datos. Lo que consume son las cámaras y, en un desguace con tienda online, las fotos que suben los operarios desde el móvil. La separación en zonas hace el resto: producción con caudal reservado, cámaras con su techo, oficina y visitas con lo que quede.

La trazabilidad no espera

Cada entrada de residuo genera documentación que se tramita electrónicamente y con plazo. Cuando la línea se cae a media mañana, los albaranes se apuntan en papel y alguien los pasa por la tarde, con las horas de retraso, los errores de transcripción y la discusión con el transportista que eso supone. Es el mismo problema que en cualquier báscula, agravado porque aquí el registro no es solo contable: es lo que se enseña en una inspección.

Por eso el sistema de gestión y la báscula van en la zona de producción, con caudal garantizado, y son lo primero que se protege cuando las cámaras o la oficina piden más de lo que hay. Y por eso, si una hora sin registrar entradas te cuesta dinero o te expone en una inspección, merece la pena mirar una segunda línea.

Las cámaras: el problema es la subida

La videovigilancia es el capítulo donde más plantas se equivocan al contratar. Se mira la velocidad de bajada, se ve una cifra grande y se da por hecho que caben veinte cámaras. Pero las cámaras suben, no bajan, y suben las 24 horas. Una docena en calidad alta hacia un grabador fuera del recinto puede saturar la subida ella sola y dejar la báscula sin línea.

La solución casi nunca es más conexión. Es grabar en local, subir solo los eventos que disparan los sensores de movimiento y una vista de baja resolución para el vigilante, y reservar la calidad alta para cuando alguien la pide desde fuera. Eso se calcula cámara por cámara y lo explicamos con detalle en la guía de videovigilancia en instalaciones aisladas.

Dónde va la antena

El metal del recinto no afecta al enlace: la antena mira hacia arriba y lo que necesita es cielo despejado desde unos 25 grados sobre el horizonte. Lo que hay que resolver es otra cosa:

Lejos de la prensa y la fragmentadora. La vibración no rompe el terminal pero afloja soportes mal hechos. El anclaje es lo que importa, y lo comprueba el integrador en la visita.

Con cielo libre de pórticos y acopios. Una planta con naves altas y montañas de material que cambian de sitio necesita un emplazamiento que siga despejado dentro de un año. Se mira en el análisis previo y se elige en consecuencia.

Con el reparto interior contado aparte. Una nave de chapa llena de acopios se come el wifi. Cada zona necesita su punto de acceso o su cable, y eso es trabajo de instalación que se presupuesta antes de empezar, no una sorpresa al final.

Si quieres saber si tu parcela concreta tiene cobertura y cielo, comprobar la cobertura no cuesta nada y no te compromete a nada.

Cuándo no te compensa

  • Si al polígono llega fibra. Contrátala. Es mejor opción y te lo decimos aunque perdamos la venta.
  • Si el problema es el wifi dentro de la nave. Comprueba si desaparece acercándote al router. Si desaparece, lo que necesitas son puntos de acceso, no otra conexión.
  • Si solo tienes una báscula y un correo. Un 4G con antena exterior bien orientada puede bastar, y no vale la pena montar un terminal para eso.
  • Si necesitas que veinte cámaras suban en calidad alta en continuo. Ningún enlace compartido lo aguanta a un coste razonable, tampoco el satélite. Se rediseña la grabación, no la línea.

Cómo lo hacemos

Nos cuentas dónde está la planta, cuánta gente trabaja en ella, cuántas cámaras hay y qué tiene que funcionar sí o sí. Comprobamos cobertura sobre el mapa oficial y la visión de cielo, y te enviamos una propuesta por escrito con el reparto interior contado aparte. Si no compensa, te lo decimos. Si compensa, un integrador certificado en sistemas de comunicación monta el equipo, configura las zonas, verifica el rendimiento y te entrega acta con las pruebas hechas.

Si tienes una planta con la báscula y las cámaras colgando de un 4G, cuéntanos dónde está. Y si quieres poner un número a lo que te cuesta cada hora sin registrar entradas, la calculadora lo hace en un minuto.

Preguntas frecuentes

¿Qué pasa con los documentos de traslado si se cae la línea?

Se acumulan. La trazabilidad de residuos se comunica por vía electrónica y con plazos, y cada entrada que no se registra en el momento es una que alguien tendrá que pasar a mano después, con el riesgo de error y de plazo que eso trae. Por eso el sistema de gestión y la báscula van en la zona de producción, con caudal reservado, y son lo primero que se protege cuando hay un pico.

¿La chatarra y las estructuras metálicas afectan a la señal?

A la señal del satélite, no: la antena mira hacia arriba y lo que necesita es cielo despejado por encima de unos 25 grados sobre el horizonte. Lo que sí afecta el metal es al reparto interior: una nave de chapa llena de acopios se come el wifi a los pocos metros, así que cada zona necesita su punto de acceso o su cable, y eso se dimensiona en la instalación.

¿Cuántas cámaras aguanta la conexión?

Depende de la subida, no de la bajada, y ese es el error más habitual. Cada cámara subiendo vídeo en continuo a un grabador fuera del recinto consume un caudal fijo las 24 horas; una docena de cámaras en calidad alta puede saturar la subida por sí sola. La solución suele ser grabar en local y subir solo eventos y una vista en baja resolución, y dejar la calidad alta para cuando alguien la pide. Eso se calcula cámara por cámara antes de contratar nada.

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