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Cuánto cuesta conectar una instalación aislada: el desglose completo

Equipo, cuota, instalación y los costes que nadie cuenta hasta que llega la factura. Qué debe incluir un presupuesto y cómo compararlo.

Es la primera pregunta y casi siempre llega mal formulada: «¿cuánto cuesta?». La respuesta útil no es una cifra, sino un desglose, porque el equipo es la parte que menos varía y la instalación la que más.

Esto es lo que compone realmente el coste, incluidos los conceptos que suelen aparecer a mitad de jornada cuando nadie los ha presupuestado.

Los cuatro bloques

1. El equipo

El terminal de empresa es la partida más predecible del presupuesto: el precio lo fija el operador, varía poco entre modelos y no admite negociación real por parte de nadie. Va en un solo pago y el equipo pasa a ser tuyo.

Lo que sí cambia es cuántos necesitas. Una nave con veinte personas de oficina va con uno. Una explotación con dos edificios separados por 300 metros y sin canalización entre ellos puede necesitar dos, o uno más un enlace punto a punto entre naves. Eso sale del análisis, no del catálogo.

2. La cuota mensual

Los planes de empresa se ordenan por tramos según el volumen de datos y la prioridad contratada. La diferencia entre uno y otro no es la velocidad máxima, sino qué ocurre en hora punta cuando la celda está cargada.

Para la mayoría de instalaciones con menos de 25 personas, el tramo intermedio sobra. Pagar el plan más caro «por si acaso» es el error más común y el más fácil de evitar.

3. La instalación

Aquí es donde los presupuestos se separan. Un montaje sencillo —cubierta accesible, cable corto, alimentación cerca— es una jornada de trabajo. Uno complicado no.

Lo que encarece una instalación, por orden de frecuencia:

  • Ganar altura. Un mástil de 3–6 metros para salvar arbolado o una nave contigua.
  • Recorrido de cable largo. Más de 40–50 metros exige tirada exterior protegida o repetidor.
  • Trabajo en altura con medios de elevación. Plataforma elevadora si la cubierta no es transitable.
  • Canalización nueva entre edificios que no la tienen.
  • Refuerzo o adecuación de la cubierta si no admite la fijación tal cual.

4. Lo que casi nunca viene incluido

Esta es la lista que conviene preguntar antes, no descubrir después:

ConceptoCuándo aparece
Ampliación eléctrica o SAISi no hay toma protegida cerca del router
Integración con la red existenteVLAN, firewall, dominio, servidores
Puntos de acceso Wi-Fi adicionalesNaves grandes o con mucho tabique metálico
Repetidores o enlace entre edificiosInstalaciones con varias construcciones
Configuración de respaldo automáticoSi mantienes el 4G como línea secundaria
Mantenimiento preventivo anualOpcional, pero razonable en entornos con polvo

Ninguno es un extra abusivo: son trabajos distintos. Lo inaceptable es que aparezcan como sorpresa con la instalación a medias.

Cómo se compara con lo que ya pagas

Casi ninguna empresa parte de cero. Normalmente ya hay algo: un router 4G con varias SIM, una línea ADSL residual, un radioenlace contratado o —lo más caro de todo— nada, y el coste escondido en horas perdidas.

Para comparar con honestidad hay que sumar cuatro cosas que suelen contabilizarse por separado:

Lo que pagas hoy en líneas. Todas: las SIM de datos, la línea fija que ya no usa nadie, el enlace contratado.

Lo que te cuesta la parada. Es el número que casi nadie tiene. La calculadora de la página principal da una estimación con solo tres datos.

Los desplazamientos evitables. Un técnico externo que no puede entrar por VPN y hay que llevar hasta allí. Dos o tres viajes al año ya pagan varios meses de servicio.

El coste de contratar. En instalaciones con turnos o alojamiento, la conectividad es un factor real de rotación. Sustituir a una persona cuesta más que un año de cuota.

Un ejemplo, con tus propios números

Una nave logística en polígono mal cubierto, doce personas, ERP y terminales de radiofrecuencia.

Situación de partida: tres SIM de datos que ya se pagan todos los meses, y cortes de unas 5 horas al mes que dejan parada a media plantilla.

La cuenta que importa: 6 personas × 5 horas × su coste por hora × 12 meses. Solo con eso —sin contar pedidos que se caen, penalizaciones por retraso ni desplazamientos extra— ya sale una cifra anual que la mayoría de las empresas nunca ha llegado a mirar.

Ese es el número que hay que tener antes de pedirle presupuesto a nadie, porque es el único que dice si la conversación merece la pena. Y fíjate en el matiz: si los cortes fueran de una hora al mes en lugar de cinco, esa cifra se divide entre cinco y la decisión puede cambiar de signo.

La calculadora de la página principal hace esa cuenta con tres datos. El otro lado —lo que cuesta resolverlo en tu caso— depende del sitio, y sale del análisis, que no se cobra.

Cuándo no compensa

Con la misma franqueza: hay casos donde no lo recomendamos.

Si tienes fibra disponible en la puerta a precio razonable, contrátala. Es mejor opción en velocidad, latencia y coste a largo plazo, y te lo decimos aunque perdamos la venta.

Si tu consumo es correo y poco más, sois tres personas y el 4G aguanta, tampoco. El satélite gana cuando la fibra no llega, el móvil no soporta el pico y la instalación no puede parar.

Si la instalación va a cerrar o mudarse en menos de un año, la amortización del equipo no cuadra. Aunque aquí hay un matiz a favor: el equipo es transportable y el servicio se pausa, así que la pérdida es menor que con cualquier alternativa fija.

Qué exigirle a un presupuesto

Uno serio llega después de ver el sitio y detalla, como mínimo: posición del equipo, recorrido de cable, materiales por partida, jornadas previstas, qué pruebas se hacen antes de dar por terminado el trabajo y qué queda expresamente fuera.

Si el presupuesto es una línea que pone «instalación» y una cifra, pide el desglose. No es desconfianza: sin desglose no puedes comparar dos ofertas, que es exactamente lo que deberías estar haciendo.


¿Quieres los números de tu caso concreto? Pide el análisis gratuito: comprobamos la cobertura de tu ubicación, dimensionamos lo que necesitas y te lo comparamos con lo que pagas ahora. Si no te compensa, te lo decimos.

Preguntas frecuentes

¿Hay permanencia?

En los planes de empresa de conectividad por satélite LEO, no. El servicio se factura mes a mes y se puede pausar o cancelar. Eso cambia por completo la cuenta frente a un contrato de fibra dedicada o de radioenlace a tres años, sobre todo en instalaciones de temporada como obra o campaña agrícola, donde pagas solo los meses que operas.

¿El equipo se compra o se alquila?

Lo habitual es comprarlo: pasa a ser tuyo y se amortiza como inmovilizado. Eso significa un desembolso inicial mayor pero un coste mensual menor, y si algún día cancelas el servicio conservas el equipo. Algunos distribuidores ofrecen fórmulas de renting; suelen salir más caras a tres años pero alivian la tesorería del primer mes.

¿Puedo desgravarlo?

El equipo es inmovilizado material y se amortiza según las tablas fiscales; la cuota mensual es gasto corriente deducible. Como cualquier inversión en digitalización, conviene que lo confirme tu asesoría antes de contabilizarlo, porque el tratamiento puede variar según la actividad y el régimen.

¿Qué pasa si el sitio resulta no ser viable?

Por eso el análisis va antes que el presupuesto. Si la ubicación no tiene visión de cielo suficiente te lo decimos y no hay ninguna factura de por medio: el estudio no se cobra. Es más barato para los dos descubrirlo antes que con el equipo ya montado.

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