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Ventajas y desventajas del internet por satélite, sin marketing

Lo bueno, lo malo y lo que nadie cuenta hasta que has firmado. Una lista honesta para decidir si te compensa o no.

Casi todo lo que se publica sobre internet por satélite lo escribe alguien que quiere vendértelo. Nosotros también vendemos, así que lo justo es enseñar las dos columnas y que decidas tú.

Esto va del satélite de órbita baja, que es lo que se instala hoy. El satélite geoestacionario clásico es otra tecnología con otros números, y los mezclan constantemente.

Lo que está bien

Llega donde no llega nada más. Es la ventaja que justifica todo lo demás. No depende de que alguien decida desplegar red en tu zona, ni de tu distancia a una central, ni de que haya una antena móvil cerca con capacidad libre.

Se instala en horas, no en meses. Sin zanja, sin permisos de canalización, sin servidumbres de paso. Un mástil, un cable y una configuración. De la visita a estar operativo suelen pasar 24 o 48 horas.

La latencia ya no es el problema que era. Entre 25 y 60 ms en órbita baja. Eso sostiene videollamadas, VoIP, escritorio remoto y aplicaciones de gestión en la nube sin que se note. Quien recuerda el satélite como algo inservible para hablar en directo está recordando la tecnología geoestacionaria.

El rendimiento no se hunde en hora punta como el móvil. No es inmune a la congestión, pero la capacidad se reparte de otra forma. El patrón de «va bien a las siete y fatal a las once» que sufre el 4G rural no se reproduce igual.

Es portátil. Se desmonta y se instala en otro sitio. Para obra, campaña o instalación temporal esto cambia la ecuación entera.

Se puede pausar. En planes recurrentes el servicio se para y se reanuda, lo que encaja con actividades de temporada. Con un matiz importante que va en la otra columna.

Lo que está mal

El equipo cuesta dinero de verdad. De 2.000 a 2.900 euros según el terminal, y hay que sumar la instalación. Es la barrera real. Si te enseñan una cuota mensual sin mencionar esto, te están enseñando media factura.

La cuota no es barata. De 100 a 400 euros al mes según plan y volumen. Comparada con una fibra de 40 euros es cara; comparada con no poder facturar, no.

Necesita ver el cielo. Un patio estrecho entre naves altas, una ladera orientada al norte con monte alto o un tejado con obstáculos alrededor pueden descartar el emplazamiento. Se comprueba antes de pagar, pero hay que comprobarlo.

La subida es limitada. De 10 a 40 Mbps. Para navegación y gestión sobra. Para subir vídeo de ocho cámaras en directo, no, y ese cálculo hay que hacerlo antes y no después.

Consume electricidad de forma continua. 50–75 W las 24 horas. Irrelevante con red eléctrica, determinante si vas con placas y baterías.

El «ilimitado» tiene letra pequeña. Los planes tienen volúmenes de datos con prioridad, y superarlos no corta el servicio pero sí lo degrada en horas de congestión. Está explicado en detalle en la letra pequeña de los planes.

La pausa tiene cupo. Se puede parar el contrato, sí, pero contra una bolsa anual de días de parada. Sirve para meses completos de temporada baja, no para pausar los fines de semana.

La cuenta que decide

No es una cuenta de tecnología. Es esta:

¿Cuánto dinero pierdo al año por no tener conexión, o por tener una que se cae?

Si el resultado es cero, no compres nada. Si el resultado supera el coste anual del servicio, la decisión está tomada y el resto es elegir plan.

Contar bien esa cifra es más difícil de lo que parece, porque lo que se ve son las horas de gente parada y lo que no se ve son los pedidos que no entraron, la gestión que se hace dos veces y la facturación que se retrasa. Hay una calculadora en la portada que hace la parte conservadora del cálculo: solo cuenta mano de obra parada y dice explícitamente qué no incluye.

Para quién no es

Sería más cómodo no escribir este apartado, pero:

  • Tienes fibra contratable en tu dirección. Contrátala, gana en todo.
  • Tu emplazamiento no ve cielo. No hay forma de arreglarlo con dinero.
  • Necesitas subida masiva y sostenida. Hay casos que se resuelven mejor con radioenlace punto a punto.
  • Una caída no te cuesta nada. Entonces te sobra con lo que ya tienes.

Si después de leer esto sigues pensando que encaja, el siguiente paso lógico es comprobar si tu coordenada tiene cobertura y visión de cielo, que es gratis y se hace antes de hablar de dinero: lo explicamos en cómo saber si tu instalación tiene cobertura.

Preguntas frecuentes

¿Merece la pena el internet por satélite?

Depende de una sola cosa: qué te cuesta hoy no tener conexión. Si una parada de dos horas no te supone perder dinero, casi con seguridad no compensa el desembolso del equipo. Si tu facturación depende de que el sistema esté en línea, la cuenta sale sola. Es una decisión de coste de oportunidad, no de tecnología.

¿Cuál es la mayor desventaja?

El desembolso inicial del equipo, que va de 2.000 a 2.900 euros según el terminal, y que no se recupera si te das de baja. Es la barrera real y la que hace que mucha gente se quede con un 4G que no le sirve. La segunda es la dependencia de la visión de cielo: hay emplazamientos que directamente no valen.

¿Funciona con lluvia, nieve o niebla?

La niebla no le afecta. Una lluvia muy intensa puede degradar el caudal durante unos minutos, igual que le pasa a cualquier enlace por radio. La nieve acumulada sobre el terminal sí es un problema, y por eso los equipos de exterior llevan calefacción de deshielo. En España peninsular las interrupciones por meteorología son puntuales y muy inferiores a las caídas por saturación que sufre el 4G a diario.

¿Consume mucha luz?

Un terminal de exterior ronda los 50–75 W en funcionamiento normal, y sube de forma puntual cuando activa el deshielo. En una instalación con red eléctrica es irrelevante. En una que va con placas y baterías no lo es en absoluto: hay que dimensionar el sistema contando con ese consumo continuo las 24 horas, y es un cálculo que conviene hacer antes de comprar nada.

¿Qué pasa si me mudo o cierro la instalación?

El equipo se desmonta y se lleva. Es una de las ventajas menos comentadas y una diferencia grande frente a una acometida de fibra, donde la canalización que has pagado se queda donde está. En instalaciones temporales el servicio además se puede pausar en planes recurrentes, aunque con un cupo anual de días.

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